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Sophia Edwards El tratamiento de la tendinitis pretende reducir y aliviar el dolor y la inflamación de la zona afectada. Para conseguirlo, la principal recomendación que ofrecen los especialistas es el reposo para relajar el tendón afectado y ayudarle a recuperarse. Si la tendinitis es grave, en algunas ocasiones el médico puede inmovilizar la zona para garantizar que el reposo se realiza. Además, también suelen aliviar los síntomas mediante la aplicación de frío (inmediatamente después de practicar ejercicio) o calor (48 horas después) en la zona afectada.
En muchas ocasiones los especialistas aconsejan combinar el reposo con tratamiento farmacológico, principalmente con antiinflamatorios no esteroideos, también conocidos como AINE. Los más utilizados son el ácido acetilsalicílico y el ibuprofeno. Estos fármacos pueden favorecer que se reduzca la inflamación de la zona. En los casos más graves los especialistas administran inyecciones de corticoides.
También se suele recomendar fisioterapia para fortalecer el área, garantizar que el tendón se recupere y prevenir futuras lesiones. Asimismo, en las fases iniciales de la lesión se recomienda la práctica de ejercicios excéntricos en los que, según explica el experto en medicina deportiva, "a la vez que se tensa el músculo, en lugar de acortarse el tendón, lo que se hace es alargarlo".
Junto a la fisioterapia manual, puede resultar útil el empleo de microondas, ultrasonido u ondas de choque, según el tipo de lesión y a quien afecte.
Cuando el reposo, los medicamentos y la fisioterapia no funcionan, puede ser necesario pasar a terapias invasivas, entre las que se encuentran la electrolisis ecoguiada (que genera un proceso reparador mediante la aplicación de una corriente eléctrica dentro del tendón) y la infiltración en el tendón de plasma rico en plaquetas.
La cirugía no suele aplicarse en este tipo de patología, aunque en alguna ocasión es necesaria para retirar tejido inflamado o calcificado que comprime al tendón. "Entre un 2-3% de todas las tendinitis crónicas requiere, al final, algún tipo de cirugía; dependerá de la localización", aclara Hernández, quien expone que el tratamiento quirúrgico es más sencillo y permite mejores resultados en localizaciones como el hombro, pero en la tendinitis rotuliana se pueden presentar más complicaciones.
Si el paciente sigue las recomendaciones de reposo y el tratamiento, los síntomas deberían mejorar en poco tiempo. En las situaciones en las que la tendinitis deriva de una sobrecarga, en algunas ocasiones los especialistas pueden recomendar al paciente que cambie algunos aspectos de su vida, como el calzado, que puede modificarse para que proteja, por ejemplo, el talón de Aquiles.